domingo, 3 de junio de 2012

LA REGLA DEL CARPINTERO

Hoy me dispongo a comentarles sobre la “regla del carpintero”, esto por cierto, tiene poco ó nada que ver con un cambio de profesión que haya hecho u oficio nuevo que este aprendiendo, tiene que ver más con los desesperos organizacionales, de los desesperos en las organizaciones y de cómo se pierde la mística de trabajo por las ansias propias del NO saber o en otras palabras de la incertidumbre que genera un proyecto, he escuchado de todo un poco, desde el mal uso de la palabra burocracia (…es una organización o estructura organizativa caracterizada por procedimientos explícitos y regularizados, división de responsabilidades y especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales. Podría definirse como un conjunto de técnicas o metodologías dispuestas para aprender o racionalizar la realidad exterior- que pretende ser controlada por el poder central- a fin de conocerla y dominarla de forma estandarizada o uniforme. Wikipedia), hasta “metodología ágil” donde el gerente solo busca tapar o tratar de justificar sus acciones que por “casualidad” difiere de la norma o la buena práctica que otros han dispuesto para situaciones muy pero muy similares…
No mas cuentos.. ¿Qué es ser ágil en proyectos?, sin nombrar ninguna de las tendencias y netamente bajo mi autoría y punto de vista, ¿ser ágil no es… optimizar, ser eficiente, ser eficaz, y agregar el máximo valor a cada momento del proyecto?, es más, aplicando esa visión a cualquier cosa lo convertiremos en una EJECUCION ágil, y esto es así porque agilidad no es saltarse cosas, o hacerlo en menor tiempo, es trazar rutas expeditas, es tomar en cuenta solo lo que al proyecto y sus características compete focalizando los esfuerzos y segmentando en cadenas de valor puro y productivo, sin embargo nos encontramos con “eruditos proyectisticos” cuya capacidad verbal les permite hacer afirmaciones tales como: “me basé en una metodología ágil y ya no tendremos tales y cuales cosas, no habrá ingeniería de requerimientos porque la hemos iterado nosotros, las pruebas unitarias las hemos eliminado, etc. Etc. Etc.”. Respeto mucho el juicio experto y la experiencia profesional de muchos colegas, es más, considero que no hay buenos ni malos, solo con experiencias distintas, pero lamentablemente me ha tocado escuchar en mi corta experiencia este tipo de comentarios, bien lo digo en la línea anterior, tengo tal vez una corta experiencia pero me da los criterios para diferenciar entre “padding” y “Agile”. Entonces recapitulo ser ágil es ser eficiente y efectivo en la estrategia, en el plan y en la ejecución del proyecto… normalmente esto trae consecuencias de tiempo favorables, lo que NO es ser ágil es, saltarse cosas, cortar herramientas y técnicas neurales para ciertos tipos de proyectos, no hablar con tus clientes y necesidades y  no aplicar criterios de calidad, adicionalmente sub-estimar tareas…
Al final del cuento hay una necesidad de cubrir expectativas propias ante de las del proyecto, el tiempo lo convierten en un enemigo férreo y no lo toman como un factor de importancia a considerar, escudando estos saltos cuánticos en la definición, diseño y planificación porque “no hay tiempo”, ahora bien, personalmente considero que por las condiciones únicas de cada proyecto la escogencia, aplicabilidad y adaptación de una guía metodológica es un factor importante, estratégico, táctico y neural… buenas metodologías no siempre dan buenos proyectos y peor aún, a veces ni siquiera buenos productos, es decir no son incluyentes, lo que sí es cierto es que una mala aplicación metodológica casi siempre resulta en ejecuciones sometidas a riesgo y caos, provocando descuidos en el control y comprometiendo la calidad del o los productos. A veces por el mismo caos estos “ágiles” comienzan a ejecutar “un algo” que pretenden conocer, pero curiosamente muestran incapacidad para definirlo en un cronograma o en una matriz de requerimientos, haciéndome dudar históricamente sobre si de verdad “no hay tiempo”, siempre sin tiempo para planificarlo pero si con tiempo para hacerlo 2 veces…
Con esto último termino esta entrega, no sin antes decirle cual es la regla del carpintero:
 Medir 2 veces antes de cortar 1 vez



Julio Rodney Morales, PMP

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